La primera ciudad que
fundó Colón en América fue llamada
La Isabela, en la isla La Española.
Con los años la
ciudad fue abandonada, llenándose de hierbas y malezas.
Y en las noches empezaron a aparecer tres caballeros vestidos
con capas negras. Hablaban poco, pero le helaban la sangre
a cualquiera.
Una noche, un cura se encontró
con las tres figuras.
– ¡Que Dios os bendiga, caminantes,
si no sois tres diablos! – dijo el cura, medio muerto
de miedo.
Con una sonrisa misteriosa, los tres
caballeros lle devolvieron el saludo, levantando ceremoniosamente
los sombreros… ¡con sus cabezas pegadas a ellos!
El pobre cura se desmayó.
Las tres figuras se fueron. Pero
cuentan las personas mayores que todavía hoy en las
noches se pueden ver las almas en pena de los fundadores
de la ciudad.