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Nuestro “yo”
se construye a lo largo de la vida en una permanente
relación con la sociedad y el medio que nos rodea.
La pubertad es un momento de desarrollo acelerado de
tu cuerpo. A medida que maduras física y emocionalmente
te vuelves más independiente de tus padres y
de tus maestros. Cambian las relaciones con la gente
que te rodea. Y te preguntas quién eres, cómo
será tu figura, qué vas a ser en el futuro.
A tus dudas sobre ti se suman los miedos a cómo
te ven las demás personas. Es posible que estos
cambios, dudas y miedos te causen estrés.
En esta etapa es
importante que reconozcas y aprendas a valorar las relaciones
con personas de otro sexo. Niños y Niñas,
varones y hembras, se complementan en lo sexual, en
lo afectivo, en la manera de sentir el arte, la naturaleza,
la familia. Ambos sexos son iguales en dignidad y deben
gozar de las mismas oportunidades.
Los valores de la
familia y la sociedad a la que pertenecemos influyen
en nuestras ideas y conducta. Tus imágenes y
sentimientos hacia las personas del otro sexo pueden
verse influenciadas por lo que vives en tu casa, y por
tus experiencias hasta ahora.
Por eso, si eres
niño, debes aprender a no ser machista en un
mundo que todavía discrimina y a menudo maltrata
a la mujer. Y si eres niña, debes promover tu
autoestima y la equidad en las relaciones con los varones.
Pero tienes algo a tu favor: ¡¡¡eres
muy especial!!!!
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