| Antes
de nacer todos tenemos un sexo, masculino o femenino,
que de una u otra manera determinará nuestra
identidad sexual, es decir, el niño tiene actitudes
y comportamientos diferentes a la niña. Esto
es lo que conocemos como rol de género, el actuar
como niño o niña, como hombre o mujer.
No sólo los
roles y comportamientos nos diferencian del otro sexo,
también existen características externas
e internas que nos identifican.
Nuestra Sexualidad
Desde el mismo momento
en que nacemos, nuestros padres nos tratan y nos enseñan
reglas y valores diferentes, para que a lo largo de
la vida nos comportemos de acuerdo a nuestro sexo.
Una de las características
que nos diferencia es la manera de vestirnos: si somos
niños el pantalón será la pieza
principal de nuestros trajes, en cambio si somos niñas
lo serán los vestidos y las faldas. Dentro de
lo que es el vestuario, los colores juegan un papel
muy importante: si somos niños aprendemos que
el color que debemos usar es el azul; en cambio si somos
niñas nos enseñan a usar el rosado. Sin
embargo, estos colores son sólo un viejo patrón
establecido por la sociedad y hoy en día no es
un impedimento para que se intercambien o se utilicen
otros colores.
También encontramos
otras prendas, como los zarcillos, que sólo si
somos niñas podemos usar, pero también
hay otras, como las cadenas, que usan tanto las niñas
como los niños.
Otro aspecto que
nos define como parte de un determinado sexo es la manera
de peinarnos. Si observamos bien los niños, siempre
tienen el cabello corto a diferencia de las niñas,
que lo llevan largo y a veces lo adornan con cintillos,
ganchos o colitas.
Igualmente nos
diferenciamos por nuestros juegos
Las niñas
siempre están junto a las muñecas y los
peluches, y juegan a la mamá y a la maestra;
así, poco a poco, tratan de parecerse a su mamá.
Los niños
juegan con carros, soldados, al mecánico y siempre
intentan imitar las conductas de su padre.
Cada uno de nosotros
se divierte con actividades de acuerdo a su sexo, pero
hay situaciones en las que ambos, niños y niñas,
podemos jugar juntos: al médico, a la enfermera,
a papá y mamá.
Otro aspecto que
nos diferencia es la forma de comportarnos. A las niñas,
tanto en casa como en la escuela, se nos enseña
a ser más delicadas en la forma de hablar, al
caminar, al sentarnos y en todo lo que hacemos; por
el contrario los niños aprendemos a ser más
rudos e independientes.
Tomado de: http://www.geocities.com/... |