| Situación de las mujeres
colombianas
en medio del conflicto armado
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“Arcano
sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
Alejandra Pizarnik |
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Martha Colorado
“Las mujeres
de Pavarandó queremos y necesitamos darle a conocer
al país y al mundo, nuestra voz, lo que estamos
viviendo desde hace nueve meses y nuestras propuestas
para transformar y ayudar a transformar esta situación.
Antes, nosotras no
vivíamos en la violencia, éramos muy pobres
pero vivíamos de la agricultura, la pesca, los
animales domésticos en 49 comunidades del Atrato
Chocoano y Antioqueño. Teníamos herramientas,
medicinas, comprábamos lo que necesitábamos.
Cuando se agudizó
la guerra empezó el bloqueo económico,
y no nos dejaban salir ni a comprar comida. Ellos están
interesados en nuestras tierras por lo del canal (Canal
interoceánico al Pacífico) y por lo de
los recursos de nuestro territorio (minerales y biodiversidad).
Después empezaron los bombardeos desde los helicópteros
y nosotros no estabamos en combate con nadie. Tuvimos
que empezar a salir corriendo con nuestros hijos y dejar
todo y escondernos varios días en el monte, en
la selva.
A las mujeres que
cogían las violaron, las mutilaron y destrozaron.
A las mujeres paridas nos amenazaban para que saliéramos
y nos fuéramos de nuestras casas.
Nos tuvimos que empezar
a desplazar hacia Mutatá, caminando por el monte
dos semanas o más. Muchas perdimos el contacto
con familiares. No volvimos a verlos, ni a saber de
ellos.
En el camino hubo
alumbramientos, a los viejos y a los que se enfermaban
la comunidad les ayudaba. La solidaridad era mucha;
lo que alguno cogía para comer, lo repartía.
En Pavarandó
vivimos la desidia del gobierno; los niños y
niñas, los viejos y las mujeres paridas tienen
su comida asegurada; los otros nos hemos quedado sin
comida hasta dos semanas.
Ahora dependemos
totalmente de afuera; no podemos trabajar en nada, no
tenemos dinero para comprar lo básico…” |