| Hubo,
sin embargo, una sola buena noticia - el asesino uniformado
del muchacho Noé Alejandro Álvarez Ramírez
de 15 años de edad, el guarda penitenciario José
Reynaldo Archaga, fue finalmente condenado a 10 años
de prisión por el crimen que cometió en
mayo de 1999. Esto gracias a que la Corte de Apelaciones
denegó la sentencia absolutoria que una corte
inferior le había dado a Archaga.
Noe estaba siendo escoltado del despacho
del Juez de Menores al Centro de Detención Juvenil
en las afueras de Tegucigalpa esa fatal tarde. Él
estaba enojado porque el juez simplemente no llegó
a la audiencia en la cual iba a ser liberado y entregado
a su madre. Llevado por la frustración, cuando
el bus iba despacio, Noé decidió brincar
por la ventana y empezó a correr. Con las manos
esposadas - en clara violación con la ley hondureña
- el jóven corrió a lo largo del seco
cauce del río, que pasa al lado de la entonces
cárcel principal de Honduras. |
Archaga, quien había
sido absuelto por el Juzgado Primero Penal de Tegucigalpa
el 22 de abril del 2002 sin ninguna responsabilidad
por el asesinato, estaba trabajando en la prisión
como guarda, cuando vio al joven Noé correr río
abajo. Él pensó que se estaba escapando
de la prisión y le gritó que se detuviera.
Según testigos, el asustado chico se detuvo y
levantó sus manos esposadas, colocándolas
al frente de su cara en señal de rendición,
pero el guarda de todas maneras abrió fuego...
La singular bala del poderoso rifle
impactó a Noé en el abdomen. Él
cayó y murió desangrando en la vereda
del río.
Desde la ejecución extrajudicial
de Noé por un agente del Estado en 1999, más
de 1,800 niñas, niños y personas menores
de 23 años han sido masacrados y pocos de esos
casos han sido investigados. El número de condenados
puede contarse con los dedos. |
| De
los asesinatos ocurridos en agosto de este año,
el 41% (11) fueron niños (personas menores de
18 años) y 85% (23) de las víctimas fueron
de genero masculino. Este mes, San Pedro Sula, la segunda
cuidad más grande del país mas pobre en
el hemisferio occidental después de Haití,
registró más asesinatos (13 - 48%) que
Tegucigalpa (8 - 29%).
La masacre de cuatro niños (13,
11, 9 y 7 años de edad) y su madre en el pueblo
de Corquin, Departamento de Copan, hizo que esta comunidad
se ubicara en el tercer pueblo más violento este
mes.
En un país con poco o ningún
control de armas, el 93% de los asesinatos de niños
y jóvenes se cometieron con armas de fuego. Ninguna
de estas sangrientas muertes ha sido atendida por la
justicia, pese a que miembros de algunas bandas son
sospechosos de 5 (18%) de los asesinatos del "famoso"
carro gris.
Honduras fue elegido este año
a la Comisión de Derechos Humanos de la Organización
de las Naciones Unidas para ocupar el puesto hasta el
2006... |