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Pronto dispondremos
de información sobre cómo realizar un pedido
del libro.
Habla la autora:
"En mayo
de 1999 entrevisté al Presidente Pastrana
y le pregunté cuál era el peor obstáculo que
era preciso superar en el proceso para conseguir
la paz. Dijo que era la falta de fe en la
posibilidad de conquistar la paz. Después
de casi medio siglo de guerra, después de
tantas traiciones y fracasos, no es sorprendente
que la gente tenga tan poca fe. Por ello es
que las historias de los jóvenes que se relatan
en este libro son tan importantes."
Sara Cameron
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Las historias contenidas en Constructores de paz describen
la lucha de estos jóvenes en su intento por superar
algunas de las más duras pruebas que nos puede imponer
la vida: Carlos, el asesinato de su padre; Manuel, varias
amenazas de muerte; Julieth, la violencia doméstica
y la guerra de pandillas en la calle; Carmen, las masacres
que amenazan con devastar a su pueblo natal.
Millones de niños que viven en medio de la guerra han
sufrido experiencias similares. La diferencia que signa
a estos y otros miles de jóvenes colombianos, es que
ellos mismos se han negado a hacer parte de la violencia.
A cambio, buscan soluciones que ofrezcan una alternativa
a la guerra y en el proceso han conformado un movimiento
extraordinario.
La guerra en Colombia se ha prolongado ya más de cuarenta
años. Se trata de un conflicto cruel entre muchos grupos
armados por la tenencia y el control de la tierra y
del poder. Todos los grupos armados han abusado de los
derechos de gente inocente. Cada año la guerra deja
cerca de cinco mil personas muertas, casi todas ellas
civiles. Casi todas las semanas ocurren masacres. A
partir de 1985, más de dos millones de personas, uno
de cada veinte colombianos, se han visto obligadas a
abandonar sus hogares debido a la guerra. El secuestro
y las desapariciones son endémicos: sólo en 1999, más
de tres mil personas fueron secuestradas.
A pesar de lo mortífera que es la guerra en sí, un nœmero
mayor de personas cae v'ctima de la violencia generalizada
a lo largo y ancho de la sociedad. Las ciudades colombianas
presentan uno de los peores 'ndices de homicidio del
mundo debido a la impunidad frente a la justicia y a
las enormes brechas que existen entre pobres y ricos
y la población urbana y la rural.
La violencia se extendió con rapidez a lo largo de la
década del 90 alentada en buena parte por los dineros
"calientes" que genera el narcotráfico: Colombia es
el mayor productor de cocaína del mundo. En tanto familias
enteras de desplazados se volcaban sobre las principales
ciudades y el nœmero de secuestros aumentaba con velocidad
de vértigo, el gobierno y las Fuerzas Armadas fueron
incapaces de instaurar unas conversaciones de paz, hasta
que la gente se vio obligada a tomarse el asunto de
la paz por sus propias manos.
Para mediados de la década del 90, una red de solidaridad,
Redepaz, había agrupado cientos de grupos promotores
de la paz en un esfuerzo por darle mayor poder al movimiento.
Al mismo tiempo, la Comisión Conciliadora, un grupo
conformado por prominentes l'deres civicos y religiosos,
se habia embarcado en una serie de diálogos por la paz
con uno de los grupos guerrilleros. Dicho esfuerzo por
iniciar unas conversaciones de paz se gestó sin la menor
participación del gobierno y, en su tiempo, resultaron
ser mucho más exitosas que cualquier intento por parte
del gobierno con el mismo propósito. Con todo, el movimiento
por la paz en conjunto continuaba siendo débil y dividido
en un mosaico de esfuerzos aislados... hasta que surgió
el Movimiento de los Niños.
El Movimiento lo iniciaron grupos de jóvenes que para
comenzar trabajaron aislados y por su cuenta en un esfuerzo
por contribuir con hechos para lograr la paz y que pronto
se conviertió en un torrente de millones de ellos clamando
por su derecho a la vida y a la paz. Se desarrolló sin
estructura formal alguna : no posee l'deres oficiales
y se considera que cualquier persona, menor de 18 años,
que se encuentre haciendo cualquier cosa por mejorar
la calidad de vida de una comunidad afectada por la
violencia, hace parte del grupo. El objetivo del Movimiento
es acabar con la violencia que desgarra a Colombia ya
se trate de la guerra, la violencia callejera o el abuso
dentro del hogar. También busca crear una unidad entre
los jóvenes que trascienda las barreras raciales, económicas
y geográficas, unidad de la que carecen los colombianos
adultos.
El Movimiento de los Niños fortaleció y le dio norte
a los esfuerzos de los adultos por encontrar la paz
y además contribuyó a encaminar al pa's por un sendero
que llevara al reinicio de unas negociaciones por la
paz. Pero más importante aœn, ya empezó a sentar las
bases de la paz en comunidades, escuelas y familias,
asunto fundamental si se quiere algœn d'a llegar a una
solución política del conflicto.
No hay mejor manera de narrar la estimulante historia
del Movimiento que a través de las vidas y relatos de
estos jóvenes valientes. Es política establecida del
Movimiento no identificar por su nombre a los grupos
armados responsables de los actos violentos y, para
su seguridad y protección, todos los nombres de los
jóvenes y niños que aparecen en este libro han sido
cambiad.